La escritora Izara Batres, ganadora del XXXVI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, protagonizó una nueva sesión del Seminario-Taller de Poesía Mística celebrada en el Centro Regional de Teología de Aragón, en Zaragoza. Su intervención, centrada en El carácter purificativo de la poesía mística, ofreció una reflexión profunda sobre la palabra poética como camino hacia la esencia del ser humano.
Batres, autora de una reconocida trayectoria nacional e internacional, afirmó que la poesía no se limita a describir la realidad, sino que busca transmitir aquello que late en lo más hondo de la experiencia interior. “Recoge el alma y nos la entrega a través de los símbolos”, señaló durante su exposición.
Entre las referencias literarias evocadas en la sesión, destacó la célebre imagen de Julio Cortázar según la cual “el poeta es un camaleón espiritual”, así como la obra La lámpara maravillosa de Ramón del Valle-Inclán, donde se subraya la dimensión inefable de la creación poética y su aspiración a trascender el espacio y el tiempo. También recordó la intuición de Dámaso Alonso: toda poesía es, directa o indirectamente, búsqueda de Dios.
El fuego como símbolo de purificación
Al abordar el núcleo de la sesión, la escritora se detuvo en el símbolo del fuego, frecuente en la tradición mística. Lo presentó como signo simultáneo de transgresión y regeneración, umbral entre lo humano y lo divino, epifanía de lo trascendente.
En este contexto evocó las palabras de Cristo en el Evangelio de san Lucas: “He venido a arrojar un fuego sobre la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!”.
Batres recordó cómo Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz emplean este símbolo como imagen de transformación interior. En el caso teresiano, aludió también al Ave Fénix, figura del renacer desde las cenizas.
La verdadera evolución del ser humano
Durante el encuentro, la autora afirmó que el ser humano busca liberarse de sus múltiples cárceles, siendo la última de ellas el espacio-tiempo. En esa línea, defendió que la auténtica evolución humana no consiste en el mero progreso técnico, sino en la capacidad de amar, pensar en el otro, soñar y abrirse a una dimensión superior de la existencia.
Estas ideas enlazan con su novela El cabaret del infierno, un thriller de misterio que entrelaza planos arqueológicos, filosóficos y científicos con una intensa carga poética.
Lectura de poemas y diálogo final
La sesión incluyó también la lectura y comentario de diversos textos pertenecientes a sus seis libros de poesía, especialmente vinculados al tema tratado. Entre ellos figuraron poemas de Sin red, Fin del mundo del fin, El fuego hacia la luz y Tríptico, obra galardonada con el XXXVI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística.
Como cierre, Batres subrayó que la reivindicación de la pureza constituye uno de los caminos más fecundos para regresar a la esencia.
El posterior coloquio con los asistentes abordó cuestiones como el sentido del dolor y su dimensión espiritual cuando es ofrecido a Dios. En ese clima de cercanía y hondura, la escritora compartió también su experiencia personal de la presencia divina en momentos límite.
La jornada concluyó con una invitación dirigida a todos los presentes: descubrir al poeta que cada persona lleva dentro.











